A sus 90 años, Fulvia, la hija de Sinforoso Benites, permanece en el olvido

Está próxima a cumplir 90 años y a pesar de su importancia en la historia del Bajo Piura, permanece en el olvido no sólo de las autoridades, sino también del pueblo. Ella es Fulvia Benites Chunga, la hija de Sinforoso Benites Algalobos, el gran líder que lo dio todo por ayudar a los demás y que se ganó la confianza de Hildebrando Castro Pozo.

Fulvia vive en Vice. No tuvo descendencia y hoy no tiene una atención permanente de alguien cercano. Lo único que recibe es su Pensión 65 que hace poco tiempo le otorgó el Estado, pero en el pueblo casi nadie se acuerda de ella.

Junto a sus demás hermanos, quedó huérfana muy niña, primero de madre y luego de padre. A los 8 años es acogida por la familia Alarcón Desoluvich, y es ahí cuando recibe todo el conocimiento en medicina tradicional, principalmente de las plantas, logrando salvar muchas vidas no sólo de los pobladores de Vice, sino de los pueblos cercanos.

Su labor social no sólo se vincula a la salud, sino también integrando el grupo parroquial de Vice. Esa solidaridad y apego espiritual, la mantienen con un gran sentido de humor, a pesar de los achaques de los años, a tal punto que no parece estar preocupada en las cosas materiales, “Todo lo material se queda. Lo que hay que cuidar es el alma”, precisa en la conversación.

 

Hija de un gran líder

Fulvia es la única hija de Sinforoso Benites que vive en el Bajo Piura. Si bien es cierto sus padres fallecieron cuando era niña y cuyos cuerpos descansan en el cementerio de Bernal, ella prefirió seguir el ejemplo de su progenitor, a su modo y de lo que la vida le enseñaba.

Sinforoso nació en la provincia de Morropón. Salió muy joven a Lima, ingresando a la política, vinculándose al Partido Socialista. A la vez lideraba luchas sociales no sólo en el Bajo Piura, sino también en Lambayeque y en Talara con la transnacional IPC, siendo perseguido, apresado y luego deportado a Pananá. Fulvia pocos recuerdos tiene de él, porque cuando era niña, su padre, “si no estaba siendo perseguido, estaba preso”.

Si bien no sabía leer ni escribir, pero tenía una sabiduría especial. En los testimonios recogidos, destacamos el hecho de que se ubicaba junto al Poder Judicial para brindar asesoría gratuita a los comuneros, y hasta les dictaba los documentos que debían presentar.

También los llevaba a comer gratuitamente a su restaurante que en una oportunidad logró implementar junto con su esposa Felicita Chunga Curo.

A pesar de ser una persona desprendida y de servicio a los demás, pocos conocen la vida de este personaje. En Bernal están sus restos, en Vice aún vive su hija Fulvia, y en todo el Bajo Piura aún hay personas que tienen mucho que contarnos de su historia que es parte de la historia de sus pueblos.

Dato

Con Elsa Fung, algunos miembros de la familia Mendoza Agurto y estudiantes de la UNP, emprendimos una visita para recopilar información de Sinforoso Benites y otros líderes de los pueblos del Bajo Piura.

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