A pesar de las limitaciones económicas y sociales, cientos de niños y jóvenes cada año reivindican sus derechos, aprenden a ser mejores personas y a tener mejores oportunidades laborales. Esta labor minuciosa, la realiza el Centro de Apoyo a Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores – CANAT, una institución promovida por la Compañía de Jesús en la región Piura – Perú.
Empezaron hace 27 años con niños, niñas y adolescentes trabajadores del mercado de Piura y siguen trabajando con personas excluidas en algunos distritos de la provincia.
“CANAT es una institución que viene trabajando con las poblaciones excluidas, con las poblaciones más vulnerables de la zona urbana y de la zona rural. Es una institución que pretende fortalecer a las familias, principalmente a las mujeres, a las organizaciones de la comunidad, a los jóvenes en su liderazgo, para que sean ellos los que promuevan sus procesos de desarrollo y sean ellos los que reivindiquen sus derechos en cada una de sus comunidades”, señala Aury Yarlequé, directora de CANAT en una entrevista para Taitito.
Si bien el trabajo se centra en la población infantil y en la población joven, pero llegan a toda la familia, porque trabajan con adultos, involucran a organizaciones y también a instituciones del Estado.
“En el distrito de La Arena, tenemos un proyecto municipalista, es decir, que trabajamos en articulación con el gobierno local, distrital y con las municipalidades delegadas, en el distrito de Catataos, más trabajamos desde las organizaciones de jóvenes, trabajando en su protagonismo, impulsando su liderazgo, y en el distrito de Piura, desde una propuesta más lúdica con niños desde seis años hasta 18 años, para prevenir todo el tema de la violencia, para prevenir procesos de exclusión, que se dan por la condición en la que se encuentran y prevenir que se metan en pandillas, que la violencia les vaya minando su desarrollo y su crecimiento”, indica Aury Yarlequé.
Impacto y desafíos
CANAT es una institución pequeña, pero ha ido evolucionando y ahora es una propuesta sostenible a través de sus programas.
“Durante toda esta vida, la vida que tenemos en CANAT, nos hemos encontrado con muchos jóvenes que ahora ya son adultos y sabemos que el impacto, cualitativamente va más allá de lo que uno pueda esperar, porque no solamente es que mejoren sus condiciones laborales, que no dejen la escuela, sino que sean adultos responsables, sean adultos que cuando tienen sus familias se responsabilicen por los menores de sus familias y asuman ese rol que les corresponde. Y CANAT ha significado para ellos no solamente aprender un oficio laboral, por ejemplo, sino tener una mirada que va más allá de su labor como trabajador o como trabajadora, sino que se ha cambiado la mirada de la vida, como ciudadanos, como personas”, puntualiza su directora.
A pesar de ser una institución pequeña en recursos, está trascendiendo fronteras. A lo largo de los años ha comprometido a personas de otros países que están apostando por la misión que tiene CANAT, “Tenemos cooperantes, tenemos gente comprometida económicamente y yo creo que socialmente, a fundaciones, a empresas, y ellos siguen apostando por un desarrollo a mediano y a largo plazo de estas generaciones, de las generaciones que va acompañando CANAT, de las poblaciones que CANAT puede acompañar, con el impacto también que pueda tener CANAT, porque no solamente, si bien es cierto, estamos focalizados en ciertas comunidades, pero la idea es que pueda impactar más allá de esas comunidades”, sostiene Aury Yarlequé.
